Navegar el Mar Caribe, es una gran oportunidad para explorar lugares únicos, lugares que más allá de su belleza natural se destacan por su trayectoria histórica, como por las maneras de habitarlos. Isla Beata es uno de estos lugares que pudiéramos llamar, un rinconcito del mundo. La posición geográfica y los aproximados 27 kilómetros cuadrados de contrastes paisajísticos, la hacen un lugar de encanto.
Isla Beata está ubicada en el litoral caribeño de Isla La Española, más exactamente a 51 kilómetros de la frontera de Haití y República Dominicana, país del que forma parte.

Se dice que Isla Beata es una isla deshabitada ya que se le categoriza como inhóspita dado que no cuenta con agua dulce, ni tierra fértil. Sin embargo, al arribar en su bahía, pudimos constatar que es habitada por una pequeña comunidad de pescadores, y es justo el contraste, entre su área hostil rocosa, su tierra infértil y la bahía que despliega un buen tramo de playa con hermosos cocoteros, lo que hace que cada día más turistas de aventura se atrevan a salvar la distancia náutica que la separa de La Española.
De modo, que lugareños y turistas, desde el puerto de Cabo Rojo o desde el poblado de Pedernales, en lanchas a motor, durante una hora desafían la corriente marina y los fuertes vientos de temporada, para llegar a La Beata.

Datos históricos describen a esta isla como un lugar donde Cristóbal Colon se refugiaba mientras esperaba que la marea de la canal Beata fuera suficientemente alta para cruzar sus barcos y continuar la ruta costera por La Española, hacia islas próximas. También se dice que fue refugio de piratas, corsarios y bucaneros. Lo que sí se puede decir con certeza, es que aún hoy, cientos de veleristas que navegan por placer el Mar Caribe trazan ruta por la costa de La Española, especialmente los que navegan occidente/oriente, antes de cruzar el canal echan ancla en la bahía de esta isla, ya sea para conocer de boca de los pescadores sobre la marea en el canal o para interactuar con sus habitantes.

A lo largo de la playa, entre los cocoteros, se extiende un conjunto de desvencijadas casas de cartón, paños de algún desgastado sintético, láminas de zing, entre otros materiales reutilizados. Dos colmados (tienda de productos alimenticios), un par de casas con estructuras de cemento que almacenan artefactos de buceo o pesca y combustibles, un restaurante y un pequeño bunker donde flamea la bandera dominicana, son los elementos arquitectónicos que componen el único poblado de la isla. No hay escuela ni hospital, razón principal por la que es prohibido que habiten niños en este lugar.

Cuentan los lugareños, que desde 1959 hasta 1962 y durante la guerra civil de Republica Dominicana, en Isla Beata existió una cárcel y campo de concentración, a donde eran llevados cientos de personas sin que sus familiares ni la sociedad tuvieran la más mínima información de a dónde se les llevó, y, de donde nunca más regresaron a sus hogares.
La pesca es la mayor fuente de ingresos, seguido del turismo. La comunidad de Isla Beata tiene su propio sistema de pesca, conformado por pequeños empresarios inversionistas quienes, con una pequeña flota de lanchas con motores y su respectivo combustible, utensilios y demás menesteres relacionados con la pesca de (balsa), ofrecen a dominicanos y mayormente a haitianos, una oportunidad de ingreso. De este modo, el pescador sale diariamente a su faena, de regreso, el inversionista que le ha entregado por el día una lancha y todo lo necesario para que haga su labor pesquera, recibe la producción, la cuantifica y le entrega la diferencia en pesos dominicanos.
Es así, que en gran parte del área marina de Isla Beata existen cientos, si no miles de trampas suspendidas dentro del agua, atadas con cuerdas a botellas plásticas que flotan en la superficie marina.

En cuanto al turismo, operadores turísticos desde Santo Domingo promueven la isla como un lugar apto para personas que prefieren el turismo de aventura, o acogen a quienes están interesados en llegar allí. Así que para ir a este lugar hay que tener en cuenta, primero: No hay hoteles, por tanto, se debe llevar su propia tienda de campaña. Segundo: El único restaurante, si bien el servicio por parte de una joven pareja de haitianos, es de excelente calidad, los platos están condicionados por circunstancias relacionadas con la falta de energía para refrigerar, la dificultad de acceso para obtener productos de buena calidad y a tiempo, entre otros imprevistos, por tanto, el pescado es la base de la alimentación. Tercero: Para llegar allí solo se puede hacer a través de lanchas con motores fuera de borda, por lo que el turista debe tener en cuenta el factor climático y antes de tomar la decisión de llegar a este lugar monitorear el comportamiento climático, ya que puede pasar por un mal momento a causa de la marea y fuertes vientos que hacen que navegar en lanchas sea demasiado incómodo o hasta peligroso.
En resumen, Isla Beata, es un pequeño paraíso antillano, donde solo unas cuantas personas residen de manera permanente, la mayoría de “habitantes” son haitianos que vienen y van, muchos de ellos en condición ilegal buscando medios de subsistencia, lo que hace de esta área, un lugar donde los controles fronterizos de Republica Dominicana, sean problemáticos para el haitiano que llega en busca de trabajo.
A diferencia del haitiano, para el turista, esta es una isla donde solo bastan un par de días para experimentar un mundo de emociones que despiertan las anécdotas de sus habitantes, las descripciones históricas, el contacto con las personas y con el paisaje, entre otros aspectos.
Autor: Clara Luz Montenegro
Un lugar para maravillarse