El Caribe es un espacio de divertidas historias, a cuenta de las potencias europeas que en la época colonial se disputaban las islas. Una de estas historias, es la manera cómo consensuaron dos de estos países europeos sobre la Isla de San Martín, ubicada en el centro del arco de las Antillas Menores. Mi estadía de tres meses en este lugar, fue una experiencia inolvidable a causa de sus peculiaridades.
Lo primero que uno piensa es, ¿cómo es eso, de que una isla tan pequeña le pertenece a dos países?, Francia y Holanda. Pero más interesante es la manera como en el año 1648 se la repartieron, parece un chiste, pero es la historia que se ha trasmitido oralmente generación tras generación, entre sus descendientes locales, de quienes tuve la oportunidad de escuchar en varias ocasiones.“Como no sabían dónde establecer la frontera, decidieron que cada país pusiera a uno de sus soldados en un mismo punto de la isla con la orden de rodearla perimetralmente cada uno, por un lado. Cuando volvieran a encontrarse, se fijaría la frontera siguiendo esa línea. La leyenda dice que lo único que les dieron a los soldados para su supervivencia fue, al francés vino y ron, al holandés y como el vino “pega” menos que el ron, hay más territorio francés que holandés”.

Saint Martin, francés, es categorizada como una Colectividad de Ultramar Francés y Sint Maarten, neerlandés, es uno de los cuatro países del Reino de los Países Bajos. Históricamente se registra, que los primeros habitantes de la isla la llamaban «Soualiga», tierra de la sal, o «Oualichi», tierra de mujeres valientes y bellas. Los habitantes de ambos lados, cuando se les pregunta si pertenece a Francia u Holanda, da la impresión que contestan un poco molestos: “somos de San Martin”. Y es que eso tiene que ver con su pasado histórico, algunas personas me narraron, cómo sus ancestros caminaban por toda la isla para ver a su familia que habitaba en uno de los dos lados, o, asistir a fiestas, intercambiar productos, trabajar, visitar a su amada, entre otras cotidianidades de esta comunidad local. Quizás esta es la razón por la que no hay frontera material, ni restricciones fronterizas, algunas parcelas cruzan la frontera, esto sucede en ambas direcciones. Es muy evidente el vínculo entre los sanmartinenses y aunque se definan sin la etiqueta de la identidad política, de igual manera se evidencian dos estilos de vida.

Sint Maarten
El portal virtual ST MAARTEN, nos cuenta, cómo este perímetro de 34 kts2, que anteriormente se llamó, territorio de las Antillas Neerlandesas, se convirtió en un país con autonomía limitada dentro del reino de los Países Bajos, el 10 de octubre de 2010.
El aeropuerto internacional, del que se benefician directamente Saint Martin y las islas vecinas como Saint Barth, Anguila, Saba, entre otras, está del lado holandés, Sint Maarten. Este aeropuerto se caracteriza por ser uno de los mas peligrosos del mundo ya que no cuenta con pista de rodaje, esto hace que los aviones cuando llegan, ya están a muy corta distancia de la tierra y con el tren de aterrizaje afuera, lo que hace de la playa Maho, uno de los lugares más concurridos por los turistas, quienes se ubican en ese lugar para ver y sentir de cerca este evento, lo que ha dejado ya víctimas mortales debido a que no acatan las advertencias que por cada lugar alertan sobre el peligro.

Así mismo, el puerto con capacidad para cinco cruceros intercontinentales como regionales, está del lado holandés.
La moneda oficial es el florín, moneda con la que las entidades públicas pagan a sus funcionarios. Si embargo, el dólar circula sin ninguna restricción y es la moneda con la que pagan los honorarios a sus empleados, las empresas privadas. Al ser un país, tiene su propia bandera, sin embargo, en el punto fronterizo flamea también la bandera de Holanda. En la placa vehicular dice Sint Maarten. Algunos de sus habitantes manifestaron no interesarles hablar el idioma oficial, neerlandés, razón por la que muchos sanmartinenses holandeses, envían a sus hijos a colegios de habla inglés, instituciones educativas aceptadas legalmente en este lugar. Las personas locales hablan creol, especialmente los más adultos.
Saint Martin
Saint Martín por su lado, con 53 kts2 está ubicado en el norte de la isla, es más tranquilo, se evidencia más la cultura metropolitana francesa. El euro es la principal moneda, como buenos franceses las tiendas cierran al mediodía. Como Colectividad de Ultramar Francés, flamea la bandera francesa. A diferencia de sus vecinos de Sint Maarten, no están interesados por el inglés, por tanto, es dispendiosa la comunicación en esa parte de la isla, para los no francófonos. Los supermercados expenden en su mayoría productos de producción francesa, mientras que los del país vecino expende productos holandeses y americanos mayormente.
De esta manera, se dice, que el tratado más antiguo vigente en el Caribe es el Tratado de Concordia, año 1648, donde Holanda y Francia decidieron compartir la Isla San Martín y donde sus habitantes no son franceses u holandeses sino sanmartinenses, hoy ambas partes disfrutan de vínculos culturales y económicos, fortalecidos durante siglos. Ambas partes tienen un ambiente bicultural reflejado en su gastronomía, danzas, lenguas y muchas tradiciones que explorar, ambiente que comparten con población de migrantes hispanos e hindús.
Autor: Clara Luz Montenegro